Tu mente es como un poderoso radar y puede atraer pensamientos buenos o malos,
felices o tristes.
Enfócate en lo positivo, en lo sencillo y bueno. Nadie pide un milagro de ti, tampoco te lo exijas a ti mismo. Lleva una vida simple y agradecida, y por ese principio de humildad, podrás reconocer que hay grandes valores y cualidades en ti. No, el suicidio no, porque lo que hoy no puedes superar, tendrás que enfrentarlo mañana. Nada se consigue por este medio. No te dejes dominar por la desesperación, todo bien llega a su tiempo, cuando mejor lo puedas apreciar. No olvides que los más sabrosos dulces son los que más tardan en madurar. Las leyes del karma no aprueban la práctica del suicidio, porque toda prueba que se nos presenta, la podemos superar. Las adversidades son pensadas para mejorarnos, no para que nos desanimemos. Todos pasamos por problemas, pero son para nuestro bien, para nuestro fortalecimiento y crecimiento. Las dificultades nos son enviadas para ayudarnos a madurar. No estás solo en el mundo. Los problemas son para forzarte a tomar refugio en lo alto, en lo divino, en la oración y en la lectura espiritual. Busca también un guía espiritual, un amigo en tu camino, un verdadero apoyo para tu alma, que no esté interesado en tus bienes materiales ni en el aspecto de tu cuerpo. Esta ayuda, esta amistad, es fundamental para proseguir en nuestra vida. Sin una bella relación de corazón a corazón, de alma a alma, para todos sería muy difícil seguir, pero en buena compañía, no habrá nada que nos desanime.
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